CRÍTICA SOBRE LA PELÍCULA EL PATRÓN


Lejos de ser un especialista en cine, la excelente impresión que me dejó la película “El Patrón” me motivó para hacer una crítica, con humildad, acerca de diferentes aspectos que se desprenden del film y que resultan un gran aporte para el mundo laboral.

Antes de comenzar el análisis, es necesario despejar el interrogante de ¿por qué El Patrón y no otra película? La respuesta es sencilla pero necesaria. El film de Sebastián Schindel, que tiene como protagonista a Joaquín Furriel, fue seleccionada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para impulsar la campaña “50 For Freedom” contra las nuevas formas de esclavitud. Eso predispone a uno a mirar la película con una mirada crítica y atendiendo a cada escena que se vincule al trabajo.

El argumento, se desarrolla en la década del `80 y relata la historia de un santiagueño, llamado Hermógenes Saldívar (Joaquín Furriel) que llega a Buenos Aires con su mujer en búsqueda de mejores oportunidades. Sin embargo, esas esperanzas se desvanecen ante la presencia de un patrón (Luis Ziembrowski) que lo esclaviza y conduce inesperadamente a la cárcel. La evolución se desarrolla en un marco general en el que emergen las nuevas formas de esclavitud y la fuerte crítica a un Estado ausente.

Sin detallar el argumento, podemos decir que Hermógenes, un hombre del interior sin educación formal, se dirige a Buenos Aires y consigue un trabajo en una carnicería. Allí su patrón lo primero que hace es despojarlo de su nombre y se apodera de su DNI, quitándole así un derecho fundamental como es el derecho a la identidad.

Asimismo, con la excusa de darle un techo donde vivir, el patrón va llevando al protagonista a que toda su vida gire en torno a la carnicería, incluso pagando el alquiler con el trabajo que realiza. De esta idea, se desprende otra limitante que es su libertad de movimiento en la sociedad.

El film es una cruel muestra de un capitalismo salvaje, en el que los trabajadores son deshumanizados y convertidos en una mercancía. Hermógenes sufre la lucha constante de sus valores, el desarraigo de sus afectos y creencias, el maltrato a su mujer y a su hija. Se ve obligado a mentir y a perder lo más preciado que tiene: su familia. Así funcionan las nuevas formas de esclavitud: la explotación laboral disfrazada de “oportunidad”.

En cuanto al rol del Estado, la película realiza una fuerte crítica vinculada a su ausencia. La falta de educación recibida por el protagonista y el desinterés de “la justicia” sobre el caso, al punto de dejar en manos del azar, la suerte y la sensibilidad de un abogado un caso tan complejo. Eso sí, ante la acusación, es el Estado el que inmediatamente cataloga de inapto a Hermógenes.

Otros temas que aparecen y resultan fundamentales son el impacto en el federalismo, economías regionales, jubilaciones, diferencia de clases, discriminación, xenofobia y racismo. También quedan expuestas dos visiones de país, históricas, pero que debemos superar: interior y Buenos Aires.

En fin. Son muchos los temas y muchos los desafíos que tenemos. Pero como punto de partida, es interesante analizar este film, hacer visibles muchos problemas que conviven en nuestra sociedad y pensar y diseñar políticas públicas que avancen en la búsqueda de soluciones.